Entrevista a Ramón Loureiro, Autor de DIARIOS




Muchas son las fuerzas de Loureiro,
la más grande la escritura que no nos ayuda a
ganar nada, pero sí a resistir a la vida, lo poco que
tenemos, pero afortunados quienes la podemos contar.

CÉSAR ANTONIO MOLINA (Prólogo de Diarios


       
¿Habitualmente es Usted, en su vida íntima, personal, un escritor de diarios?
 
Desde hace muchos años, no sabría decir cuántos pero en cualquier caso desde mi juventud, yo tomo notas constantemente sobre lo que me rodea. En especial, sobre aquello que más me conmueve o me sorprende, aunque también sobre lo que vuelve a mi recuerdo cuando lo creía olvidado para siempre. Pero no sé hasta qué punto se le puede llamar “diario” a eso. Y, naturalmente, la inmensa mayoría de los cuadernos en los que hacía esas anotaciones se han perdido. Cosa que no me importa en exceso, puesto que ya cumplieron su función en otro tiempo.

¿Estos diarios, cómo han surgido?
 
Surgieron del paso de los días, que es como surgen casi todas las cosas de este mundo (las del otro mundo no sé cómo surgen, y supongo que no son demasiados quienes en realidad lo saben, aunque ya todos, antes o después, nos enteraremos). Pero creo que me han servido (bueno, no sé si “servir”, palabra de tristes connotaciones casi siempre, es el verbo que aquí conviene...) para dar testimonio de lo que yo pienso en este tiempo triste que nos ha tocado vivir, un tiempo que siempre parece invierno.


«Creo firmemente
que el hecho de contar
nos conecta con el
inmenso misterio que
nos envuelve»



En este invierno…, ¿ya solo le salvarán –nos salvarán– hierofanías tan hermosas como aquella con la que concluye La asombrosa conquista de la Isla Ballena?

Yo desciendo, por fortuna, de una estirpe de grandes creedores. Creo firmemente que el rostro de Dios se refleja en los ojos de los vencidos, y también que a veces el hecho de contar nos conecta con el inmenso misterio que nos envuelve. La constante hierofanía que nos rodea día tras día, más allá del papel y la tinta, es la que habrá de salvarnos. Pero dicho esto también debo reconocer, particularmente, que la literatura ha hecho mucho por mí; y que, por supuesto, en ella encuentra su reflejo mi constante ansia de trascender, el deseo de ir más allá de los días y de los mapas de este mundo, el afán de dejar atrás lo visible, lo evidente, para habitar el envés de lo que hemos dado en llamar realidad.
            ¿Y bajo qué perspectiva, intención, objetivos, deseos los escribió?
 
No me movió la búsqueda de objetivo alguno, y menos todavía un deseo. No concibo la escritura como un instrumento para la persecución de a saber qué cosas, sino como un hecho que existe por sí mismo. Algo que nos acerca al inmenso misterio que nos rodea. Solemos decir que escribimos o hemos escrito libros, pero a menudo pienso que son los libros quienes nos escriben a nosotros.


 
            ¿Qué añaden a su obra anterior?
 
No lo sé. Ni creo ser yo la persona más apropiada para hablar de mis propios libros. De mis novelas digo a menudo que han devuelto un poco la vida a mis muertos. La modesta vida del papel y la tinta, al menos. Pero mis dietarios no son, obviamente, una novela, aunque haya, si se me permite el eco “torrentiano”, ciertas “interpolaciones mágicas” en ellos. No obstante, sí son literatura, en el sentido del término que todos tenemos en mente. O al menos a mí me gusta pensar eso.


Ramón Loureiro
BIOGRAFÍA


Fotografías de Mark Ritchie
[ Mondoñedo, octubre de 2014 ]
 
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