Entrevista a Ramón Cao Martínez, Autor de OCULTARSE EN UNA HOGUERA. THOMAS MERTON A TRAVÉS DE SUS DIARIOS


 







 
Un trabajo concienzudo, ágil y luminoso: un regalo
para la lectura, una muy agradable excursión cultural y,
seguramente para muchos, un baño fresco de hondura espiritual
en un panorama tristemente calcinado por el ruido mediático
y los tópicos falsamente culturales.
ANDRÉS TORRES QUEIRUGA
(Prólogo de Ocultarse en una hoguera)

 




 
Después de tantos años siguiéndole la pista a este “místico de ojos abiertos”, ¿qué “sabor” le queda de este hombre?
 
Ciertamente lo que me queda después de tantas horas de lectura, pesquisas y escritura es más un “sabor” vital que un “saber” académico. El sabor de un maestro y amigo que llegó en el momento oportuno y, según parece, vino para quedarse. No apareció de modo fulminante, sino que fue haciéndose cada vez más presente hasta convertirse en una referencia cordial, en un verdadero compañero de viaje.   
 
¿Y cómo llegó a su vida?, ¿cómo lo descubrió?
 
Como suele ocurrir con encuentros a veces decisivos, de una forma casual: leyendo un artículo de Enrique Miret Magdalena, allá por el año 69, en la mítica revista Triunfo. En él se refería, creo que de pasada, a un monje cisterciense que había fallecido en Bangkok durante un viaje orientado a establecer un diálogo con el budismo. Retuve el nombre de aquella singular figura. Tres años después apareció en castellano El Zen y los pájaros del deseo, libro publicado justamente durante el viaje de Merton a Asia, dos meses antes de su muerte. Lo leí ávidamente. Así comenzó esta, ya larga, relación.

¿Qué enseñanzas podemos sacar de él para el presente siglo XXI?
 
Que los árboles de las preocupaciones, distracciones, gozos y pesadumbres de cada día no nos dejan ver el bosque de lo Único Necesario. Que, según escribió en la última carta a sus amigos, “nuestro verdadero viaje en la vida es interior: cuestión de crecimiento, de profundización y de una entrega cada vez mayor a la acción creadora del amor y de la gracia en nuestros corazones”. Que de la dedicación incondicional a ese viaje manan el compromiso fraterno con las personas con quienes convivimos y el trabajo para una verdadera humanización de la vida de todas y todos.
«Que los árboles de las preocupaciones, distracciones,
gozos y pesadumbres no nos
dejan ver el bosquede
lo Único Necesario»





 
«La presencia de Merton
es escasa en nuestro país.
Y ello no hace justicia a su personalidad. En su país se convirtió en una referencia
social, política y cultural»
 
¿Qué vigencia tiene en la actualidad, cuando este año se cumple el centenario de su nacimiento?
 
La vigencia de quien fue capaz de hacerse las preguntas adecuadas y de sugerir algunas pistas de respuesta para cuestiones que, a cincuenta años de su muerte, aun siguen abiertas: la guerra y la paz, el modo de vivir en armonía en el seno de la naturaleza, el diálogo enriquecedor y respetuoso con quienes son diferentes, la vida genuinamente personal y comunitaria en el seno de una sociedad deshumanizada que es preciso transformar.
Hace unos pocos meses vio la luz la obra Diccionario de Thomas Merton (versión española de The Thomas Merton Encyclopedia de William H. Shannon, Chris­tine M. Bochen y Patrick F. O’Conell), edición en la que usted ha trabajado junto con Fernando Beltrán Llavador y bajo la dirección de Francisco R. de Pascual. ¿Está suficientemente divulgada, a día de hoy, la labor mística y de hermandad de Thomas Merton?
 
Pese al esfuerzo de difusión del legado mertoniano, llevado a cabo por personas como las dos mencionadas, y al incesante trabajo de edición de sus obras, su presencia es aun relativamente escasa en nuestro país. Esta, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos, se suele restringir a un ámbito estrictamente religioso. Y ello no hace justicia a la polifacética personalidad de quien en su país de adopción se convirtió también en una referencia social, política y cultural.
«Los diarios pueden ser
el modo más fácil de entrar en
una vida y obra tan poliédricas.
En esas páginas aparece
el Merton más genuino»






 
 



 
¿Por qué, de entre toda la amplia y variada obra de Merton (ensayos de temática social y religiosa, autobiografía, novela y poesía, crítica literaria…), en este libro ha centrado su atención en los diarios?
 
Pienso que los diarios pueden ser, para las mujeres y hombres de hoy, el modo más fácil de entrar en una vida y obra tan poliédricas. En esas páginas aparece, creo yo, el Merton más genuino. Por otro lado, más que teorías y abstracciones cada vez echamos más en falta experiencias iluminadoras. Y esa hambre de experiencia se satisface mejor en este tipo de texto, desde luego mucho mejor que en las obras de tipo expositivo. Con todo, me esfuerzo por mostrar las conexiones entre el diario y el resto de su obra. No ocultaré mi debilidad por ese género literario, que cada vez cuenta con un mayor número de adictos. Y, en fin, como antiguo profesor de literatura, me alegra dar a conocer a uno de los grandes diaristas del siglo XX. 
 
A la vista de la experiencia “mística” que pocos días antes de morir tuvo ante unas estatuas de Buda en Ceilán, ¿carece de sentido preguntarse adónde podría haber llegado Merton de no haber sufrido el fatal accidente que acabó con su vida en 1968?
 
La pregunta resulta inevitable ante toda vida quebrada antes de lo que cabría considerar como su sazón. Y Merton muere a los cincuenta y tres años, en plena madurez creativa. Pero, ¿cómo responder? Aun contando con lo imprevisible de toda conducta humana y con la complejidad personal de Merton, aventuraría esta respuesta. Él hubiese seguido ahondando en el diálogo interreligioso e intercultural, fiel a su tradición cristiana pero abierto a otras, respetuosamente atento a las razones de los demás pero sin olvidar las propias.



Ramón Cao Martínez
 

Fotografías de Mark Ritchie. Ourense, junio de 2015
Agradecemos a Elcercano, donde realizamos la sesión de fotos
a Ramón Cao, 
su siempre grata atención.

  
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