Entrevista a Edelmiro Vázquez Naval, Autor de POESÍA REUNIDA ·· En castellano ··




  

  
Autor discontinuo y poco pródigo,
Edelmiro Vázquez Naval profesó las matemáticas en la vida
más también en la obra, pues demostró ser exactamente
un auténtico poeta
escribiendo, sencillamente,
como un poeta auténtico.
CLAUDIO RODRÍGUEZ FER
Epílogo a Poesía reunida


¿Dónde nace su interés por la poesía? ¿Dónde están sus orígenes como poeta?
 
Nace en los primeros cursos de Bachillerato. En el Seminario de Ourense, en donde estudié seis años. Recuerdo una revista escolar, Yunque, en la que vi (con cuánta emoción) publicados mis primeros poemas. El ambiente del internado, exigente y disciplinado, era el propicio para despertar el interés por la poesía en un chaval tímido y cobarde, muy callado. En un chaval que se soñaba, a diario, fuera de allí: junto a la gente, que tanto extrañaba, de su pueblo de Outeiro de Toubes. En realidad, en esa edad juvenil, me inundaron y desbordaron las inquietudes poéticas. Vivía fascinado por el descubrimiento yprimeras lecturas de Juan Ramón Jiménez, de García Lorca (sobre todo), de Antonio Machado. Luego vinieron los estudios universitarios en Santiago, la carrera de Matemáticas. Años de silencio creativo, pero en los que conservé intacta mi afición por la lectura.

¿Su vida se identifica con su poesía? ¿O es, por el contrario, un modo de ser?

Pienso que la vida de un poeta consiste en una búsqueda incesante de sí mismo y de los demás. De horizontes a menudo desconocidos, contradictorios. De verdad y la belleza. Por eso, para mí, es impensable la identificación plena con la propia poesía. Incluso no existe dicha identificación total entre el sujeto verbal que subyace y se percibe en los versos de un poema y el individuo concreto que los firma. Creo, eso sí, que es necesaria la identificación con la obra ideal o anhelada, aunque sepamos que nos mueve un anhelo inalcanzable: como a Sísifo. Un poema logrado sería aquel que trascendiera las expectativas iniciales de quien lo escribe. Aquel cuyas palabras nos revelaran verdades inauditas. Por todo esto, también para mí la poesía jamás ha sido una manera de ser o estar.



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«Tengo fe en las palabras manantiales
que nos acompañan, tejiéndose en poema,
a través de las soledades y de las oscuridades interiores.
Necesitamos oírnos»



¿Cómo definiría su obra poética? ¿Qué autores han centrado su interés poético?


Algunos elementos o materias centrales serán el desaliento y el desasosiego. La expresión verbal de ciertos sentimientos de saudade existencial o, si se quiere, ontológica que, a veces, pueden desorientarnos. Las reminiscencias. La lucha por transformar en palabras el tiempo vivido. El río del olvido. El regreso ineludible al mundo de la infancia, a sus vívidos recuerdos renaciendo constantemente… La fugacidad y fragilidad de cada proyecto humano. El sueño de la propia supervivencia verbal, de dejar luz y sombra de mí en cada verso.

No sería muy fácil escoger qué autores centraron mi interés. Hay ciertas obras a las regreso con mucha frecuencia. Pedro Páramo,Follas novas o En las orillas del Sar. A Luces de bohemia o Divinas palabras. A Cunqueiro o Ferrín. A Luz Pozo, Sábato o Camus. A Borges. A Octavio Paz, Vallejo o Baudelaire. A los versos de Víctor Campio Pereira, un verdadero clásico y vecino de nuestra ciudad con quien tengo, desde hace mucho tiempo, el privilegio de compartir de una entrañable amistad.



 

¿A qué conclusiones ha llegado a través de su obra, y principalmente a través de Temporais pasaxeiros?

Creo que la escritura creativa es una hermosa manera de verse vivir. Tengo fe en las palabras manantiales que nos acompañan, tejiéndose en poema, a través de las soledades y de las oscuridades interiores. Necesitamos oírnos. Una voz que nos diga. Que quiebre los más íntimos silencios. Muchos versos nacen, precisamente, de la sensación de ser unos desconocidos de nosotros mismos. En un poema de Temporais pasaxeiros aparecen estos versos: «Tiña fe no calado soliloquio / que sería talvez o seu destino, / que sería talvez a súa vida / verdadeira: una voz tremelucente / na calada penumbra existencial». Pienso que los versos anteriores expresan un sentimiento muy arraigado en mí. La modesta satisfacción que nos proporciona la actividad de ir transfigurando en palabras las vivencias más hondas: las ausencias, los afectos y las ternuras, las voces perdurables de los que ya se nos fueron, a reflexión sobre la escritura.


Después de As voces da saudade,O rito do regreso y As luces de noutrora, en Temporais pasaxeiros ofrece una especie de autoentrega, calma, comprensión, epílogo. ¿Lo ve así?

Lo veo así en buena medida. En este libro estoy más instalado que en los anteriores en mi edad real, en las vivencias de un tiempo ya un tanto crepuscular. Más predispuesto a asumir, y aceptar, que ya fue mediodía en mis sentimientos y mis afectos. A disfrutar de la paz y armonía interior que nos embarga al transitar por los caminos vespertinos de regreso. Creo que la luz reavivada de las evocaciones y los recuerdos puede iluminarnos el tiempo presente, despertar en nosotros «los mejores sentimientos», ilusiones y esperanzas por delante del horizonte. Abundan, también, poemas que indagan sobre la propia experiencia poética. En realidad, mientras preparaba esta recopilación de mi poesía reunida, he constatado que las preguntas sobre el sueño creativo y la propia experiencia de la escritura es una vieja obsesión constante en todos mis libros. En otros poemas busco insistentemente «a lunar compañía dos que xa me vos fostes» porque me es absolutamente necesaria. En ese sentido, sí que veo Temporais pasaxeiros como usted sugiere.


«En Temporais pasaxeiros estoy más instalado
en las vivencias de un tempo ya un tanto crepuscular.
Más predispuesto a asumir que ya fue mediodía
en mis sentimientos e afectos»

 




¿Cómo ve el panorama actual de la poesía que se escribe en gallego? ¿Se siete deudor o inmerso en él?

Me interesa y admiro la poesía que actualmente se está escribiendo en gallego. Y pienso que su calidad no es inferior a la de cualquiera otra lengua peninsular. Tengo mis predilecciones o afinidades con ciertos autores. La lengua gallega es mi única lengua materna. La lengua de la infancia, del hogar, de los padres, de los hermanos, de mis vecinos de aquellos tiempos en Outeiro de Toubes. Es la lengua que hablábamos los niños de la escuela de Goiás o de A Fiestra allá por los años cincuenta del siglo pasado. De manera que es natural que me sienta inmerso en dicho idioma. Mi poesía se nutre bastante del recuerdo, de “estos días azules y este sol de la infancia” de mi adorado Antonio Machado. Las voces más hondas e íntimas de mi mundo las oigo en mi lengua materna. Cómo no me voy a sentir en deuda con Rosalía, con Curros, con Celso Emilio, con Cunqueiro…




Fotografías Mark Ritchie.
Ourense, abril de 2017
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