Entrevista a Antonio Seijas, Autor de LA ORUGA EN EL BOSQUE CRECIENTE


  ¿Cómo ha afrontado el trabajo de crear una obra a partir de un cuento que es epicentro, síntesis, del universo literario de Ramón Loureiro?
 
Con muchísima ilusión y gratitud. También con responsabilidad, pero siempre intento, y suelo conseguir, que no pese tanto como para tener que trabajar con presión. Tengo una gran admiración profesional por Ramón. Crea poesía, ve más allá de donde llegamos a ver los demás y nos hace partícipes de ello a través de su escritura. Tratar de estar a la altura de un texto suyo acarrea mucha responsabilidad, pero la ilusión y la gratitud de trabajar con alguien a quien le tengo mucho cariño en lo personal pesan más que esa responsabilidad, y lo he afrontado poniendo todo mi corazón sobre cada trazo.
  ¿Cuáles han sido, al respecto, sus principales puntos de partida y la mayor exigencia que le impuso este universo?
 
Es un cuento inseparable del resto de su universo, pero tiene entidad propia, por lo que el punto de partida tenía que ser el propio texto. El hecho de que conozca su obra me permite expandir y enriquecer mi trabajo, fijar de un modo más preciso el alma de este cuento, no trabajar en él ignorante del resto de su universo literario. La mayor exigencia ha sido precisamente eso, tratar de reflejar el espíritu de un texto sin olvidar que su origen está en un mundo inabarcable, inmenso en todos los sentidos, donde se mezcla lo real y lo soñado, los vivos y los muertos... Como diría Loureiro, es un texto al que le salen ramas.

LA FOTOGRAFÍA
está más que presente... Ayuda a reflejar la realidad física y el no menos real mundo
de la ensoñación...
  << Conozco toda la obra de Ramón,
por eso la mayor exigencia ha sido reflejar
el espíritu de este cuento sin olvidar
que su origen está en un mundo inmenso. >>
  << Todas los trabajos los afronto interiorizando el material del que parten.
Unas veces el proceso es instantáneo, otras se alarga y llego a agobiarme. >>

                               
¿Esas ramificaciones en los textos de Ramón Loureiro pueden llegar a tener su correspondencia a nivel gráfico?
 
Una de las cosas que aportan más personalidad a esta “Oruga” es el empleo de mucha fotografía, que aún no siendo el eje central de este trabajo de ilustración sí que está más que presente como fondo en todo el desarrollo de la obra. Ha sido la solución que he intuido que podía ayudar a reflejar todo ese mundo de Loureiro, todas esas ramificaciones, establecer un diálogo entre todas esas maravillosas referencias cruzadas entre la realidad física y el no menos real mundo de la ensoñación. Cohabitan en una nueva realidad maravillosa, la creada por Ramón. El reto de trasladar eso a imágenes me permite crecer como ilustrador, sin duda.

¿Qué relación tiene este trabajo con el resto de tu obra?

Poca y mucha a la vez. Experimento, buscando el estilo que creo más adecuado para cada trabajo. No tengo ningún otro libro con esta apariencia visual, en este sentido
no tiene mucha relación. Pero a la vez tiene en común con toda mi obra la búsqueda
de esa realidad verdadera a través
del uso de la luz y el color,
y la pasión con la
que trabajo.
 
¿Cómo es un día de trabajo en la vida de Antonio Seijas?

Cuando estoy muy atareado me levanto hacia las ocho de la mañana, y hasta las once o las doce de la noche no me acuesto a leer o ver alguna película. Apenas paro para comer y descansar media hora por la tarde. Si no estoy tan apurado, me gusta salir a pasear por la naturaleza.

¿Y cómo es su método de trabajo?
 
Tengo que  interiorizar mucho la música o el texto que debo ilustrar. En el caso de los textos, leerlos y releerlos hasta hacerlos míos, sentirlos, hasta que aparezcan convertidos en imágenes en mi cabeza. A veces es instantáneo, a veces el proceso de asimilación se alarga y llego a agobiarme. Cada obra es distinta, no puedo limitarme a usar un estilo en el que me sienta cómodo o que sepa que gusta. El ego de un ilustrador debe estar supeditado al texto, la ilustración debe formar un todo con el texto, no servir como lucimiento personal. Busco un estilo para cada obra, un estilo que represente su alma. Me meto mucho en lo que hago, suelo trabajar a oscuras todo el día, delante del ordenador, con un pequeño flexo y una o varias canciones repetidas de manera compulsiva en los cascos, lo que me permite alcanzar un estado mental adecuado para la creación.
 
¿Cómo ve el panorama editorial que le rodea?

La situación no es la idónea, por eso pienso que, ahora más que nunca, las editoriales deben preparar un producto distintivo, cuidado y elaborado. Algo con un valor propio, el libro como objeto. En cuanto a  los ilustradores, creo que no se valora como se debe todo lo que conlleva ser ilustrador. Ser ilustrador no es sólo hacer un dibujo más o menos bonito, sino apoyar esos trazos sobre algo más profundo, transmitir emociones, ideas, sentimientos… Y eso es algo muy trabajoso, sacrificado y no está suficientemente valorado.





Antonio Seijas
BIOGRAFÍA



Agradecemos a Librería Arenas,
de A Coruña, donde realizamos
la sesión de fotos a Antonio Seijas,
su siempre grata atención.


Fotografías de Mark Ritchie

[ Ares y A Coruña,
diciembre de 2013 y enero de 2014 ]
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