Entrevista a David Hernández Sevillano, Autor de EL PUNTO K


Y si hablamos de sus motivos
de inspiración...


¿Motivos de inspiración? Me resulta más fácil plantearlo “al revés”. Mi familia y yo tenemos una idea de la vida que queremos llevar, que es estar en armonía con un ritmo de vida. Tenemos un trabajo que nos permite estar dónde queremos y, además, estar de verdad, con todas las consecuencia. Y la vida del día a día intentamos que sea así. Por ello, en relación con la poesía, ésta tiene que ser una fuente de preguntas, una ayuda para hacerme preguntas, y algo que me facilite también gestionar
emociones.
  Poesía cálida, directa, vivencial... ¿Busca deliberadamente una conexión emocional con el lector?

Cuando empecé a escribir no buscaba nada. Escribía los poemas y no se los daba a leer a nadie y los metía en un cajón. Todo lo que escribía lo escribía por mí y para mí. Con el tiempo, sentí la necesidad de exponerlos, y entonces surgió la relación con el lector. Quizá a partir de este momento es cuando te propones mejorar... Y va en la línea de querer mover algo en el lector... Eso hace que la relación sea más viva y activa. También lo que busco en lo que leo es que me emocione.
  Usted reside en la pequeña localidad de Vegafría, en contacto con la naturaleza y el medio rural. ¿Hasta que punto este hecho ha influido en su creación poética?

En mi poesía la contemplación del paisaje es algo que forma parte del vestido. Sí que la hay, evidentemente. Pero es algo externo. A veces me
valgo de ella porque vivo en este mundo. Me influye porque el entorno
y la poesía son dos "patas" de lo que
yo busco. Y, claro está que cualquiera
de esas “patas” puede no ser
sincera, que a veces pasa…


     

¿Qué opinión le merece el actual panorama de la poesía española?

El panorama actual ¡es maravilloso!: tanta gente que escribe, tantas posibilidades… Tanta gente a la que le gusta la poesía… Pero a la vez no deja de ser de minorías, y esto la hace libre. Es minoritaria pero está más abierta que en otras épocas.

Y... ¿los autores a los que vuelve
con mayor agrado...?


Si digo unos autores, ¡me quedarían muchos otros por decir! Con Katy Parra tuve el primer flechazo. Ángel González, Gil de Biedma… por cercanía temporal y porque me llegaron muy pronto, influyeron en mí y dejaron una
huella muy profunda; recurro a ellos
en muchas ocasiones. En El punto K
esta huella es intencionada. Pero seguro
que hay otras muchas huellas de los poetas
que me han ido calando a lo largo
de mis lecturas.
 
¿Cómo repercute en su labor
de creación el que todas
sus obras hayan sido
reconocidas
con importantes
premios nacionales?

Al comenzar a exponer mi poesía,
ya estábamos en Vegafría. Por aquel entonces, ya estaba seguro que lo que quería era dedicarme a escribir. El presentarme al primer premio que gané, fue como una prueba. Y hasta hoy creo que ha cumplido su función. Yo no estaba ni estoy en ningún grupo literario, y la manera que encontré para publicar fue la de presentarme a premios; me facilitan conocer a muchas personas y me aportan experiencias enriquecedoras. El recibir un premio es una ¡alegría inmensa! Pero hay
que reconocer que es algo donde la fortuna
tiene mucho que ver, porque igual en otras circunstancias, con otro jurado y otros candidatos, la misma obra pasa
totalmente desapercibida.
  ¿Cómo era el David Sevillano de
Uno y uno no es dos frente al espejo
y cómo es el David Sevillano
de El punto K?


Es como comparar la semilla de un naranjo con un naranjo pequeñito. En esencia, son lo mismo, aunque exteriormente sean muy distintos,
pero hay que diferenciar. El eje
de la vida, es uno como persona
y es a lo que uno se dirige:
las naranjas...


«La poesía tiene que ser
una fuente de preguntas.»



«En mi poesía
la contemplación del paisaje
es algo externo.»


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